La Casa

Cuando llegas a tu nuevo país todo son preguntas, cómo será el pueblo, cómo será la casa, cómo será la gente… Normalmente tardas tardas un tiempo en descubrirlo pero esta vez fue diferente. Al aterrizar, una compañera de la fábrica nos estaba esperando. Nos conocíamos de Asturias y su familia se convirtió en nuestro comité de bienvenida pues ellos llevan más de dos años viviendo aquí. Como buenos anfitriones que son, nos invitaron a cenar a su casa, la que dos semanas después sería nuestra.

No fue difícil imaginarnos viviendo en ella. Es muy bonita y tiene todo lo que uno puede esperar de una casa americana: un jardín que la rodea y en que habitan animalitos varios; un buzón blanco, de esos que tienen banderita roja; un porche, para sentarse en verano y ver la vida pasar; una canasta de baloncesto, con la que igual aprendo a encestar; un soporte para colgar la bandera, aunque nosotros todavía no estamos preparados para colgar ninguna; un garaje para dos coches, aunque si fuéramos americanos los aparcaríamos en la acera de la casa; un sótano, que será nuestro refugio en caso de tornado; una cocina muy grande en la que apetece cocinar sin parar; un comedor enorme, que pide a gritos invitar a los amigos; una chimenea, que aún no hemos encendido; un salón que todavía no sabemos cómo rellenar (y no, aquí tampoco tenemos tele… aunque algún día la compraremos… por eso de integrarnos del todo); un despacho perfecto para trabajar; y, arriba, cuatro habitaciones. Sí, he dicho cuatro… ¡y  nosotros sólo somos dos! Una es la nuestra, otra la tenemos para los invitados, porque estamos seguros de que algún día alguien vendrá a vernos al Pueblo y las otras dos… sólo utilizamos los armarios empotrados.

Si, a todas luces, la casa nos queda grande. Pero ya sabéis el dicho… a casa heredada, no le mires el diente.

 casa

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La Casa

El Pueblo

columbus

Una de las primeras cosas que me pregunta todo el mundo es… ¿cómo es el Pueblo? Y lo hacen esperando que les cuente entusiasmada lo bonito que es, la cantidad de cosas que se pueden hacer y la vida tan fascinante que me espera aquí. Pero cuando les respondo, veo algo triste en su mirada. Creo que el Pueblo les decepciona. O quizá es mi forma de explicarlo… igual no pongo suficiente énfasis en el hecho de que en el Pueblo hay de todo, que es muy seguro y que es un sitio en el que se vive muy bien.

El Pueblo tiene más de cuarenta mil habitantes,  un cine de los de antes, un cine de los de ahora, un teatro, una biblioteca, una heladería preciosa, un museo para niños, cuatro o cinco parques, muchas iglesias de distintas religiones, un aeropuerto pequeño, una cárcel pequeña también, un montón de zonas comerciales, otro montón de sitios para comer, alguno para tomar algo y escuchar música en directo, una empresa que da trabajo a medio pueblo, otras empresas que dan trabajo al otro medio y, en las afueras, grandes plantaciones de maíz.

Con esta descripción seguro que os estáis imaginando cómo es, pero probablemente os lo estáis imaginando más grande, más compacto y con más vidilla de lo que en realidad tiene. Vamos a ver si lo dibujamos un poco mejor. El pueblo es… como los pueblos de las películas. Tiene dos calles (dos) que forman el centro y el resto es una cuadrícula casi perfecta de casitas y casitas y casitas, alguna casa grande junto a un lago, más casitas y casitas y casitas. Conectando las casitas, calles con acera, calles sin acera, una carretera de norte a sur y otra que atraviesa el Pueblo en diagonal y a lo largo de esta carretera, las zonas comerciales.

Y ya.

Ya está.

A vosotros también os sabe a poco.

Esperabais más.

El Pueblo os ha decepcionado.

Ya lo sabía yo…

Pero también sé que los pueblos de película siempre tienen más y sólo es cuestión de tiempo que lo encuentre.

Ya veréis como el Pueblo os acaba gustando.

El Pueblo

Mapas

Amigos

Me encantan los mapas. Tanto, que dentro de mi cabeza hay uno que voy completando poco a poco. Lo de rellenarlo estudiando no me funciona bien, necesito viajar para ubicar los países con precisión. Y si hablamos de ríos, lagos y mares, necesito haberme metido en ellos (o al menos haber tocado el agua). Las montañas y cordilleras piden que las haya tenido suficientemente cerca como para apreciar su grandeza. Y las ciudades… qué menos que haber pisado el aeropuerto.

En Estados Unidos solo había estado una vez, de paso, con lo que en mi cabeza era casi un lienzo en blanco. Ubicaba dos o tres estados, tres o cuatro ciudades y un par de parques naturales. No me gusta mucho que mi memoria sea tan caprichosa y menos aún los aprietos en los que me mete:

¿Y dónde dices que vamos?

– A un pueblo, en Indiana

– … (¿Indiana?… ¿?… ¿?… imposible aparentar que sé dónde está)

– En el Midwest.

Ah… (Midwest, Medio Oeste… eso tiene que estar en el centro y un poco pa’llá , digo yo)

– ¿Qué te parece?

Bien… pero ¿y si lo buscamos googlemaps?

Me había equivocado unos dos mil kilómetros hacia el oeste y unos mil hacia el sur pero ya sé dónde está Indiana. Y el Pueblo. Y muchos otros pueblos.

Esta aventura trae mapas y trae aprendizaje. Esta aventura casi no ha empezado y ya me está gustando.

[El mapa que acompaña esta entrada es de un par de días después de estrenar dos mundos, una vida y es el mapa de mis amigos… ahí os tengo, muy lejos pero muy cerca]

Mapas

Empezar

Empezar es lo que más cuesta.

Empezar es lo que más asusta.

Pero empezar también es lo más emocionante.

Porque me gustan las emociones, porque me gusta hacer cosas que me asustan, o porque la vida parece aburrida si no tienes retos a los que enfrentarte, hoy empiezo a escribir este blog. Para mí, para mi gente y quizá para algún lector curioso que se quiera asomar a esta ventanita.

Llevo casi un mes viviendo en Indiana. No es la primera vez que vivo fuera pero esta vez es diferente. Porque somos dos, porque no lo estábamos buscando y porque la mudanza ha desencadenado otros cambios importantes en nuestras vidas.

Hace un año, al que ahora es mi marido su empresa le ofreció puesto en Estados Unidos, una oportunidad interesante al otro lado del mundo. Cuando nuestras vidas parecían organizadas llegó un huracán y lo puso todo del revés. Lo pensamos, lo valoramos, le dimos vueltas y decidimos aceptar. Desde entonces hemos tenido el año más intenso de nuestras vidas.

¿Y ahora? Ahora estamos de estreno, empezando una vida que esperamos venga llena de experiencias, risas, sitios bonitos, comida rica, personas interesantes y, por supuesto, una vida en la que siempre haya sitio para toda nuestra gente.

¿Empezáis con nosotros?

 

 

Empezar